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Abogado tráfico ilícito de medicamentos

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Telefono de urgencias

Si bien no podía hablarse de lucha ‘en balde’, sí es cierto que los esfuerzos de las autoridades y los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado por descubrir y erradicar toda práctica ilícita con los medicamentos (comercio inverso, venta online…) no tenían hasta ahora la recompensa que merecían. Las laxas consecuencias que sufrían quienes operaban fraudulentamente con fármacos —meras sanciones administrativas en la mayoría de casos— no suponían la mejor ‘ayuda’ para disuadir de estas prácticas que eran así “rentables”.

Pero, ahora sí, con la ley han topado. En concreto, con la reforma del Código Penal aprobada el 21 de enero por el Congreso de los Diputados, y que, en lo que respecta al ámbito del medicamento, incorpora en nuestra legislación el ‘Convenio Medicrime’ firmado por España en agosto de 2013 junto a otros países internacionales. ¿Qué suponía este compromiso? Las sanciones administrativas por traficar con medicamentos dejan paso a las penas de prisión. Unas penas que oscilarán entre seis meses a cuatro años, si se demuestra en este extremo que cualquier operación ilegal con fármacos ha supuesto un riesgo para la salud o vida de personas.  (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).

En concreto, el nuevo texto indica que todo aquel “que fabrique, importe, exporte, ofrezca, intermedie, comercialice, facilite a terceros o posea con esta finalidad medicamentos (…) será castigado con una pena de prisión de seis meses a dos años o multa de seis a doce meses e inhabilitación para ejercer la profesión”. No obstante, si con estas actividades ilícitas se hubiera creado “un peligro para la vida o la salud de las personas”, se impondrá una pena de prisión “de uno a cuatro años, multa de doce a veinticuatro meses e inhabilitación profesional de dos a cinco años”. (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).

Cabe recordar que uno de los objetivos de la Guardia Civil en las últimas operaciones contra el tráfico ilegal de medicamentos destapadas en 2014 (Caduceo, Pharmakon, Convector y Noisa) era demostrar que la desviación de fármacos del canal legal y el consecuente desconocimiento sobre sus condiciones de almacenamiento o transporte ya supone por sí mismo “un riesgo para la salud pública”, independientemente del consumo final o no del medicamento, así como el mero desabastecimiento del producto en las farmacias. Lo mismo ocurriría con la venta ilegal por Internet, con el agravante de que muchos de ellos son falsificaciones o contienen ínfimas dosis medicamentosas.

Elaboración y alteración. (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).

Precisamente, la elaboración de ‘supuestos’ medicamentos o cualquier manipulación de los originales sin autorización para ello también quedan expresamente recogidas en el nuevo código penal. (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).

Así, se establecen penas de prisión de seis meses a tres años al que “elabore o produzca un medicamento, principio activo, excipiente o producto sanitario sin autorización para ello (…)” así como otros “elementos y materiales que entren en la fabricación o estén destinados a ser utilizados en ellos y sean esenciales para su integridad” como envases, cartonajes, prospectos… Serán las mismas penas a imponer “a quien altere, al fabricarlo o elaborarlo en un momento posterior, la cantidad, dosis, caducidad o composición genuina”. No obstante, como ocurre con el comercio inverso, las penas pueden elevarse a cuatro años si hubiera creado un peligro para la salud.

Más de un centenar de boticas. (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).

La nueva legislación llega tras un intenso 2014 en el que se han desarticulado varias tramas dedicadas al comercio inverso de fármacos, en las que estaban implicadas más de un centenar de boticas y diversas short liners. Una lucha también intensificada en la red, donde se han clausurado cerca de un millar de webs desde 2011.

No obstante, el endurecimiento de los castigos era sumamente esperado en el seno de la Agencia Española del Medicamento —entidad que reclamó el cambio normativo al Ministerio de Sanidad— y las Fuerzas de Seguridad. Recientemente, la directora de la Agencia del Medicamento, Belén Crespo, reconocía que “las autoridades no tenemos capacidad por nosotras mismas para acabar con este negocio fraudulento”. Por su parte, desde la Unidad Técnica de Policía Judicial de la Guardia Civil (grupo que ha coordinado las Operaciones Pharmakon y Noisa, entre otras) se han denunciado sus problemas para encajar estas prácticas en el código penal e imputar a estas “mafias” un delito contra la salud pública, lo que a veces propiciaba que se actuase exclusivamente por la vía de los delitos económicos (contra la Hacienda pública, blanqueo de dinero, insolvencia punible) y, por ende, menores castigos. Ya no será así. (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).

El constante aumento en la fabricación y el comercio de instrumental médico y medicamentos ilegales (ya sean falsos, robados, etc.) ha puesto en alerta a las autoridades internacionales, tanto policiales como sanitarias, sobre la emergencia de un  nuevo mercado ilícito que está siendo explotado ampliamente por el crimen organizado (INTERPOL, 2014).  (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).
Como todo mercado ilícito emergente, el tráfico de medicamentos ilegales cumple con una serie de características que le hacen atractivo para los grupos de crimen organizado:  a)  una  gran  demanda  de  productos  farmacéuticos  a  bajo  coste  y  con posibilidad de venta sin receta o prescripción médica; c) una oferta de este tipo de
productos  generada  en  países  cuyos  estándares  de  calidad  y  control  son  muy  inferiores  a  los  europeos  o,  en  muchos  casos,  inexistentes;  c)  legislaciones  heterogéneas entre los países respecto a la respuesta a este nuevo mercado, que ofrece oportunidades  de  negocio  y  márgenes  de  impunidad  a  quienes  lo  desarrollan  y,  d)  las posibilidades que ofrece internet y el transporte global de mercancías como forma de  intercambio,  venta  y  distribución  de  productos  entre  diferentes  países,  promueven un alto beneficio entre el precio de compra en origen y el de venta al consumidor final. Por todo ello, este nuevo mercado constituye un negocio altamente vulnerable   para   la   explotación   de   grupos   de   crimen   organizado   que   conlleva implicaciones negativas a muchos niveles: beneficios ilegales, delincuencia a gran escala, aumento de la violencia, blanqueo de capitales, etc.Sin embargo, la amenaza de este nuevo tipo de tráfico ilícito no se agota en el riesgo de  aumento del crimen organizado sino que se ve incrementada por el producto con el que se trafica. La base de este negocio es la transacción de medicamentos y productos sanitarios, generalmente a través de internet (Ghodse, 2010), que no cumplen con los requisitos  legales  y  cuya  producción  y  distribución  no  se  halla  controlada. Con  ello, una  gran  cantidad  de  medicamentos  falsificados  e  ilegales  vendidos  en  el  mercado negro  son  consumidos  diariamente  por  personas  que  necesitan  tratamiento  médico efectivo y que no son conscientes de los peligros que entraña la ingesta de este tipo de medicamentos (Cockburn et al., 2005; Newtonet al., 2006; Attaran et al., 2012). El tráfico ilegal de medicamentos, como cualquier mercado ilícito, tiene su origen en el ordenamiento jurídico que regula, restringe o controla la oferta y demanda  de  un  determinado  producto.  En  este caso, el mercado ilícito de medicamentos se genera a partir de la existencia de una regulación  que  determina  los  requisitos  y  condiciones  de  producción,  venta  y  ditribución  de  determinados  productos  porque  sus  fines  curativos  así  lo  justifican. Esta  regulación  supone  una  restricción  de  la  oferta  legal  y,  bajo  estas  condiciones se  genera  un  mercado  negro  de  productos,  cuyos  requisitos  son  menos  exigentes, satisfacen a una mayor demanda a menor coste y permiten así aumentar los beneficios económicos  de  quienes  lo  desarrollan.  Pero,  si  el  origen  del  mercado  es  la restricción  legal  de  esta  actividad  económica,  ¿qué  se  considera  medicamento ilegal?  ¿En  qué  condiciones  estaríamos  hablando  de  tráfico  ilegal  de  medicamentos?  ¿Son  ilegales  o  falsos  todos  los  medicamentos  que  no  cumplan  los  requisitos legales?.  (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).
A continuación, intentaremos dar una mejor definición y entender el concepto de medicamento ilegal. En 1992 tuvo lugar en Ginebra el primer encuentro internacional sobre la falsificación  de  medicamentos  (First  International  Meeting  of  Couterfeit  Drugs)  como muestra de la preocupación internacional en torno a este fenómeno. En esta reunión
internacional se  propuso  una  definición  de  medicamento  falsificado  considerando como tal,  todo producto fabricado indebidamente de manera deliberada y fraudulenta  en  lo  que  respecta  a  su  identidad  u  origen.  Puede  incluir  productos  con  los ingredientes correctos o con los ingredientes incorrectos, sin principio activo, con
principio  activo  insuficiente  o  con  envasado  falsificado.  Esta  definición  no  es excesivamente precisa pero supuso un primer punto de partida.
Posteriormente, la OMS (1992) trató de dar un paso más en la concreción del fenómeno, delimitando dos conceptos. Por un lado, las medicinas inferiores, haciendo referencia a medicamentos elaborados por fabricantes legítimos que no cumplen las  especificaciones  y  normas  de  calidad  por  causas  diversas:  errores  humanos, recursos humanos y financieros insuficientes, etc. En segundo lugar, las medicinas falsificadas,refiriéndose a aquellas mal etiquetadas deliberada y fraudulentamente en cuanto a su identidad y fuente, pudiendo incluir productos con un envase falso, con ingredientes  falsos,  sin  ingredientes  activos,  o  con  ingredientes  activos  insuficientes. Esta distinción facilitó la labor de investigación y lucha contra el tráfico ilegal de medicamentos  gracias  a  que  recogía  una  mayor  diversidad  de  posibilidades  de  actividad ilegal. Pero con el paso del tiempo el nivel de complejidad en la falsificación de  medicinas  continuó  aumentando,  y  años  más  tarde,  dichas  definiciones  ya  no respondían a la variada realidad del fenómeno (OMS, 2012). Por esta razón, la OMS (2012), apoyada  por  los  Estados  miembros,  aglutinó  un  nuevo  término  para  los medicamentos  de  fuentes  desconocidas,  de  contenido  poco  fiable  y  los  medicamentos  ilegales: De esta  manera,  se  pretendía  recoger  las  diversas  posibilidades  de  actividad  ilícita  en torno  a  la  elaboración  de  medicinas  ilegales  ya  que  también  se  incluían  aquéllas que  presentan  dosis  de  principio  activo  inferiores  a  las  obligatorias,  o  principios activos distintos a los indicados en el envase o a los declarados, ya sea por error o fraude.  A  pesar  de  este  nuevo  avance  en  la  definición,  muchos  autores  todavía critican la falta de precisión del concepto “SSFFC” (Attaran et al., 2012), dado que no señala qué tipo de carencia y qué solución requiere cada una de las posibilidades que aglutina, y demandan un término capaz de matizar las distintas deficiencias que pueden presentar los medicamentos. Aunque actualmente exista una definición global de los medicamentos falsificados, lo cierto es que todavía no se ha llegado a un claro consenso en el concepto de medicamentos  ilegales,  en  especial,  debido  al  dinamismo  del  mercado  ilegal  y  las amplias posibilidades que la actividad ilícita permite. Ahora bien, sí se ha aceptado de manera generalizada la existencia de dos categorías de medicinas permitidas en el  mercado  legal  (UNODC,  2012):  las  especialidades farmacéuticas,  que  inicialmente son comercializadas bajo una patente; y las medicinas genéricas, que son las copias  legales  de  las  especialidades  farmacéuticas.  Estas  copias  legales  están  permitidas bajo tres condiciones: que las patentes hayan  expirado, que no exista ninguna patente concedida o que el fabricante tenga una licencia para usar la patente. Así,  a  partir  del  consenso  en  torno a  lo  que  se  considera  una  medicina  legal,  se puede  delimitar  lo  que  es  ilegal.  Por  lo  tanto,  existe  un  consenso  sobre  las  formas de alterar las fórmulas farmacéuticas (UNODC, 2012) que se resumen en tres tipos: Las fórmulas alteradas o que contienen una dosis incorrecta de ingredientes activos.
-Las fórmulas que no contienen ningún ingrediente activo. (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).
-Las  fórmulas  en  las  que  se  han  empleado  ingredientes  completamente  diferentes a los indicados.
Hoy en día, la complejidad para establecer las posibilidades de alteración se debe  a  la    enorme  diversidad  de  medicamentos  que  se  falsifican  en  todo  el  mundo.
Según Interpol (2014), las tipologías más usuales son las siguientes: medicamentos de marca como genéricos, analgésicos y antihistamínicos; aquellos que tienen
como objetivo  mejorar  la  calidad  de  vida:  perder  peso,  tratar  la  disfunción  sexual;  y  los que buscan efectos curativos: como medicamentos contra el cáncer, la depresión, la
esquizofrenia, la diabetes, la presión arterial y el colesterol (UNODC, 2012). Actualmente, la definición más aceptada de medicamentos falsificados es la que
ha  enunciado el Grupo de Trabajo Internacional Contra la Falsificación de  Medicina. Su  traducción  literal  sería medicamentos  “inferiores, espurios, de etiquetado engañoso, falsificados o  El tráfico ilícito de medicamentos: un nuevo mercado ilegal para el crimen organizadode medicamentos,  o  también  denominado  grupo  IMPACT.  Según  su  definición  un medicamento falsificado presenta una representación falsa, fraudulenta y deliberada, de  su  identidad  (incluyendo  declaraciones  engañosas  con  respecto  al  nombre,  la composición, la dosis farmacéutica u otros elementos) y/o procedencia (incluyendo declaraciones  engañosas  respecto  al  fabricante,  el  país  de  fabricación,  el  país  de origen,  el  titular    de  la  licencia  de  comercialización  o  las  vías  de  distribución) (OMS, 2012). Esta definición tiene la ventaja de que no sólo clasifica los medicamentos  ilegales,  sino  que  también  contempla  el  fraude  tanto  sobre  el  contenido químico como sobre el producto, los países de fabricación, los titulares de licencias o las vías de distribución (UNODC, 2012; INTERPOL, 2014). (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).
3.Los medicamentos ilegales en el contexto español. Dentro de Europa, España constituye un punto estratégico en la entrada de todo tipo de bienes, especialmente los derivados de las actividades ilícitas (INTERPOL, 2012). Se estima que alrededor de un 15% de los bienes falsificados detectados en los puntos limítrofes de los países europeos corresponden a las fronteras españolas (UNODC,  2012).  En  nuestro  país,  el  mercado  ilegal  de  medicamentos  puede  superar  los  1.500  millones  de  euros  anuales,  representando  el  14,3%  del  total  del mercado  negro  europeo  global,  estimado  en  10.500  millones  deeuros  (CGCOF, 2012; CGCOG, 2009).Según la normativa española, los medicamentos son considerados ilegales dentro de nuestras fronteras siempre que se vendan fuera del canal autorizado expresamente,  de  acuerdo  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  103  de  la    14/
1986,  Ley  General  de Sanidad y artículo 2.6 de la Ley 29/2006, de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios. En dichos artículos se establece que la custodia, conservación y dispensación de medicamentos de uso humano corresponden exclusivamente a las oficinas de farmacia abiertas al público, legalmente establecidas y a
los servicios de farmacia de los hospitales, de los centros de salud y de las estructuras de atención primaria del Sistema Nacional de Salud. España destaca por su labor pionera en el establecimiento de garantías al ciudadano en materia de venta de medicamentos online, pues la Ley 29/2006 de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos, concreta en su artículo 2.5 los requisitos para desarrollar tal actividad: que sedispensen por oficina de farmacia autorizada, con la intervención de un farmacéutico y previo asesoramiento personalizado.  En consecuencia,  la  venta  de  medicamentos  que  en  España  debe  realizarse  desde farmacias físicas.Además,   mediante   el   Real   Decreto   870/2013   que   transpone   la   Directiva 2011/62/UE de 8 de junio de 2011 por la que se regula a nivel europeo la venta a distancia de medicamentos, en ningún caso, se permite la venta online de medicamentos  que  requieran  prescripción  médica.  Gracias  a  esta  pronta  actuación  reglamentaria,  en  España  se  da  una  característica  especial:  se  prohíbe  expresamente  la venta  por  correspondencia  o  por  procedimientos  telemáticos  de  aquellos  medicamentos o productos sanitarios que requieran prescripción médica para su dispensación.  Por  tanto,  se  puede  afirmar  que  el  tráfico  de  medicamentos  constituye  un mercado  ilícito;  por  lo  que,  los  anuncios  web  que  vendan  medicamentos  que  requieran prescripción médica, serán todos ilegales. En vía administrativa, la Ley 29/2006 considera la  falsificación  de  medicamentos como infracción muy grave, sancionada con multas de hasta un millón de euros o el quíntuplo del valor de los productos o servicios objeto de la infracción.
Dentro de la vía penal, las conductas ilegales de falsificación y tráfico de medicamentos se consideran delitos contra la Salud Pública, puesto que encajan dentro
del tipo penal básico del artículo 361. 3, castigado con penas de prisión de seis meses a dos años, multa de seis a dieciocho meses e inhabilitación especial para
profesión u oficio de seis meses a tres años. Éste se puede considerar como la conducta habitual de tráfico ilegal de medicamentos. El  artículo  361  bis  añade  un  tipo  penal  específico  de  dopaje 4,  que  castiga  con penas de prisión de seis meses a dos años, multa de seis a dieciocho meses e inhabilitación  especial  para  empleo  o  cargo  público,  profesión  u  oficio,  de  dos  a  cinco años.  Se  trata  de  una  conducta  más  concreta  de  tráfico  en  el  ámbito  deportivo.
Además  señala  tres  circunstancias  que  aumentan  la  pena  en su  mitad  superior: cuando la víctima sea menor de edad, cuando se haya empleado engaño o intimidación  y  cuando  el  responsable  se  haya  prevalido  de  una  relación  de  superioridad laboral  o  profesional.  (Abogado tráfico ilícito de medicamentos).