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Abogado delito organización criminal

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Telefono de urgencias

Para establecer los elementos de la «organización delictiva», hay que remitirse a la definición de «organización criminal» que proporciona el delito de pertenencia a organización criminal del art. 570 bis.1 que entiende por tal: «la agrupación forma- da por más de dos personas con carácter estable o por tiempo indefinido, que de manera concertada y coordinada se repartan diversas tareas o funciones con el fin de cometer delitos o de lle- var a cabo la perpetración reiterada de faltas» (destacando esta remisión: SSTS 732/ 2012, de 1 de octubre, 207/2012, de 12 de marzo, y 334/2012, de 25 de abril).

Esta definición auténtica coincide básicamente con la que venía utilizando la jurisprudencia para aplicar el hoy derogado art. 369.1.2a15 (cuya redacción es diferente en estos momentos en el art.369.6) que hasta 2010 permitía agravar el tipo básico si «el culpable perteneciere a una organización o asociación, incluso de carácter transitorio que tuviese como finalidad difundir tales sustancias o productos aún de modo ocasional». Es importan- te destacar la necesidad de que la jurisprudencia mantenga esta coincidencia, porque esta redacción se mantiene en las agrava- ciones de otros delitos, como ya se puso de relieve al inicio de este texto, debido a que únicamente el art.197.8 se ha coordina- do con estas disposiciones introducidas en el año 2010 haciendo referencia expresa a la organización o al grupo criminal (de los arts.570 bis.1 y 570 ter.1). No tendría sentido alguno que las agravaciones previstas en los distintos delitos que comparten el mismo fundamento, se aplicasen de forma diferente según la literalidad y antigüedad de su redacción, sin tener en cuenta que las nuevas disposiciones introducidas en el CP contienen ya definiciones auténticas aplicables a los delitos cometidos por la criminalidad organizada.  (Abogado delito organización criminal).

En realidad, la jurisprudencia había venido exigiendo como requisitos de la organización o asociación, una serie de elementos que coinciden básicamente con los que definen el concepto de organización criminal que contiene ahora el CP. Esto es, la existencia de una estructura jerárquica más o menos formalizada o más o menos rígida dotada de una cierta estabili- dad, una pluralidad de personas previamente concertadas, el em- pleo de medios de comunicación no habituales, una distribución diferenciada de tareas o reparto de funciones, la existencia de una coordinación y el hecho de que le ejecución de la operación pueda subsistir y ser independiente de la actuación individual de cada uno de los partícipes (SSTS 65/2006, de 2 de febrero, 486/2009, de 8 de mayo, 899/2004, de 8 de julio, 116/2004, de 22 de octubre).

En cuanto al hecho de que la organización o asociación pudiera tener también un carácter transitorio, la jurisprudencia había entendido que no era necesaria la permanencia de la or- ganización ni una determinada estabilidad temporal, pero sí una «cierta vocación de continuidad» que permitiera apreciarla en el caso de asociaciones temporales siempre que lo fuesen para algo más que la mera ejecución de una concreta operación delictiva (STS 486/2009, de 8 de mayo, y SAN 8/2012, de 17 de febre- ro). Por tanto, bastaría una “mínima permanencia” que permitie- se distinguir las asociaciones transitorias de la codelincuencia.   (Abogado delito organización criminal).

(STS 16/2009, de 27 de enero16) presente en operaciones aisla- das, poco complejas, pero que requieren también de varias per- sonas para la consecución del fin. Y esta sería la única diferencia con las organizaciones criminales, ya que según reiterada juris- prudencia, los requisitos de la asociación serían, por lo demás, los mismos.

Con el CP vigente y según el nuevo art.570 bis, los requi- sitos del concepto de organización son:

a) Que esté constituida por al menos tres personas. Se configura así un delito plurisubjetivo y se diferencia entre dos clases de autores en función de la responsabilidad que asumen en la organización (quien únicamente pertenece, y quien, ade- más, es jefe, administrador o encargado). La jurisprudencia ha entendido a tenor de la nueva regulación de 2010, que no basta con que en el hecho delictivo estén presentes por lo menos tres personas, sino que es preciso que éstas constituyan la organi- zación criminal. Así, no existiría tal organización si al excluir a los dos transportistas, a la persona que recibe la droga y a los dos compradores por no pertenecer a la organización, quedasen únicamente dos personas por faltar entonces el requisito de que la organización esté compuesta por al menos tres, según STS 334/2012, de 25 de abril17. No es preciso, por otro lado, que quede acreditado un contacto personal entre los integrantes del grupo, ni que todos estén presentes en todos los delitos que se les atribuyen, si se contienen los elementos esenciales del tipo penal, esto es, la actuación concertada de más de dos personas y que tal concertación se haya concebido para la perpetración de delitos (STS 289/2014, de 8 de abril).

b) Que quienes pertenecen a la organización realicen los hechos descritos en el art.368 que se extienden a los actos de cultivo, elaboración o tráfico, así como a la promoción, el favo- recimiento o la facilitación del consumo ilegal. En este sentido, el actual concepto de organización cubre todas las conductas previstas en el art.368 y no sólo las de distribución material (am- pliando el tenor de la antigua agravación del art. 369.1.2o aplica- ble únicamente a las asociaciones que tuviesen como finalidad la difusión de las sustancias).

c) Que la organización tenga un carácter estable o por tiempo indefinido, como reiteradamente venía entendiendo la jurisprudencia (SSTS 452/2010, de 11 de mayo, 293/2011, de 14 de abril) de manera que el acuerdo asociativo sea duradero y no puramente transitorio.  (Abogado delito organización criminal).

d) Que exista de manera concertada y coordinada un re- parto de tareas o funciones con el fin de cometer delitos, esto es, que esté presente una cierta estructura en la organización crimi- nal que puede ser más o menos compleja en función del tipo de actividad que ésta desempeñe. Esto significa que debe contar con la infraestructura necesaria para realizar un plan criminal que por su complejidad o envergadura no podría realizarse si no fuese de forma organizada (STS 452/2010, de 11 de mayo18). La presencia de esta cierta estructura reclama normalmente relacio- nes de jerarquía y disciplina en cuya virtud algunos miembros se someten a las decisiones de otros que ejercen la función de jefes y que definen y reparten las distintas funciones entre los miembros (STS 452/2010, de 11 de mayo).

e) Que el delito se cometa como una actividad de la or- ganización. Hay que tener en cuenta en este punto que la DM 2004/757/JAI, de 25 de octubre de 2004, en su art.4.3 exige a los Estados que adopten medidas para garantizar que los deli- tos de tráfico de drogas se castigarán con penas máximas de al menos 10 años de privación de libertad, «cuando el delito se haya cometido dentro de una organización delictiva». Como afirma la STS 561/2010, de 14 de junio, con respecto a la antigua agravante del art.369.1.2a: este subtipo no se aplica por el mero hecho de la existencia de una organización, ni siquiera cuando alguno de los sujetos del delito se integren en la misma, sino que se requiere que el delito se haya cometido como una actividad de la organización, lo que implica no sólo que se utilicen algunos elementos personales o materiales, sino que la financiación pro- ceda de la organización y el beneficio se destine a ella.

B) La pertenencia a la organización delictiva.  (Abogado delito organización criminal).

Hay que acreditar la pertenencia a la organización, no bastando la mera colaboración con la misma, ya que, al contrario que en los delitos de terrorismo (STS 55/2010, de 26 de enero), el legislador no ha operado en este ámbito tal equiparación.

Pertenecer a la organización significa ser miembro de la misma. Y es justamente la condición de miembro la que permite establecer los límites de la organización. Los miembros cono- cen y comparten el objetivo de la organización y contribuyen de diversas formas a su mantenimiento, formando parte de su estructura a través del desempeño de alguna función o cargo, aunque no se trate de una función de carácter permanente, sino simplemente contingente, lo que permite distinguir entre unos miembros y otros, según el grado de estabilidad en su condición de miembro, tratándose de una posición de carácter indefinido en el caso de los miembros permanentes, o de carácter tempo- ral, en el caso de los contingentes.

También la jurisprudencia entiende que la pertenencia a la organización excluye la simple colaboración esporádica (STS 486/2009, de 8 de mayo, SAN 8/2012, de 17 de febrero) aunque sea más o menos repetida, o el mantenimiento de relaciones con aquélla (aunque reciba de ella droga con mayor o menor periodi- cidad, como afirma la STS 1090/2005, de 15 de septiembre con respecto a la antigua agravante del art.369.1.2a). Es decir, el he- cho de que se participe en un delito cometido en el seno de una organización, no convierte al partícipe en miembro de la misma, si sólo colabora puntualmente, sin vocación de integración más o menos permanente en el grupo organizado (STS 356/2009, de 7 de abril)21. La nota, pues, que según la jurisprudencia iden- tificaría la pertenencia y permitiría deslindarla de la copartici- pación sería la “integración” en la organización (aunque fuese para una operación concreta)22, esto es, el hecho de ser miembro (permanente o temporal de la misma).

La pertenencia a la organización según STS 544/2011, de 7 de junio, «implica una relación caracterizada no sólo por la presencia de elementos jerárquicos, sino también por otros aspecto más relacionados con la estabilidad o permanencia o con la vocación de participación en otros hechos futuros del mismo grupo, o, al menos, la disponibilidad para ello», distinguiendo así la aplicación de este supuesto de la mera codelincuencia que requiere también de la contribución de varias personas coordi- nadas para la obtención del mismo fin, pero que se presenta en operaciones aisladas aunque pueda ir unida a una cierta com- plejidad en la preparación y ejecución de la operación delictiva. La pertenencia a una organización se constituye en una circuns- tancia subjetiva y personal que no es extensible ni comunicable a los partícipes, y que impide apreciar la complicidad, aunque deba graduarse la pena en atención a la posición de cada per- sona dentro de la organización (STS 629/2012, de 23 de junio). Podría denominarse también “integración” en la organización, como hace la STS 780/2013, de 25 de octubre que acude a este criterio para excluir a las personas que se limitan a una aporta- ción ocasional23.

En suma, se requiere ser miembro de la organización, es decir, estar integrado en su estructura y contribuir aunque sea de forma contingente a su mantenimiento compartiendo su objetivo y finalidad.

III. El delito de pertenencia a un grupo criminal (art.570 ter). La caracterización del grupo criminal: delimitación de la organización criminal.  (Abogado delito organización criminal).

Estos requisitos que conforman el concepto de organi- zación criminal del art.570 bis y que definen la pertenencia a la misma, excluyen la posibilidad de aplicar este tipo agravado a los casos de pertenencia a un «grupo criminal», definido en el art 570 ter como la unión de dos o más personas con la finalidad o con el objeto de la perpetración concertada de delitos o la comi- sión concertada o reiterada de faltas pero que no reúne «alguna o algunas de las características de la organización criminal», es decir, que o carece de estabilidad, o no actúa de manera concer- tada y coordinada repartiendo las distintas tareas o funciones. De manera que si el delito de tráfico de drogas se realiza por persona que pertenece a un grupo criminal, habrá un concurso real de delitos.

La tipificación en nuestro derecho del grupo criminal ha conformado un concepto mucho más amplio de criminalidad or- ganizada24 que ha suscitado críticas generalizadas de la doctrina por carecer de los requisitos que la han definido y que están en la base de su especial tratamiento penológico25. De hecho, la Ex- posición de Motivos de la LO 5/2010 entiende que la diferencia entre la organización y el grupo criminal está en la ausencia de una estructura con vocación de permanencia o estabilidad en el segundo, es decir, en la carencia de los requisitos que definen a la organización criminal en el art.570 bis y que se resumen en la existencia de una estructura que remite al reparto y coordinación de tareas, y en la estabilidad o permanencia de la misma.  (Abogado delito organización criminal).

La justificación de su incorporación al Código penal, pa- ralelamente a la de la organización criminal, se quiere buscar en los conceptos de «grupo» que se contienen en los instrumentos internacionales. Y es cierto que la regulación española se basa en los conceptos de «grupo estructurado» de la Convención de Palermo de 2000 y de «asociación estructurada» de la Decisión Marco 2008/841 que se definen básicamente de forma negati- va28 por no exigir estabilidad temporal, estructura desarrollada, asignación formal de funciones, ni continuidad en la condición de miembro, pero, en ambos casos, estos conceptos integran, respectivamente, la definición de «grupo delictivo organizado» y «organización delictiva», es decir, los conceptos de organiza- ción criminal que requieren una cierta estabilidad temporal y una actuación concertada29, de manera que no existe en estos instrumentos europeos e internacionales un delito autónomo, como en derecho español, que incrimine de forma independiente la pertenencia a un grupo criminal.

Además, hay que tener en cuenta que la normativa espa- ñola no restringe ni el concepto de organización ni el de grupo criminal a un número limitado de delitos por su carácter o gra- vedad31, como sí realiza, sin embargo, la normativa europea y la internacional en la materia, que exigen tanto para la organiza- ción como para el grupo criminal, la finalidad de cometer delitos sancionables con una pena privativa de libertad o una medida de seguridad privativa de libertad de un máximo de al menos cuatro años o con una pena aún más severa32. Finalmente, y aunque este requisito presente en la normativa europea e internacional y no en la española no afecta al delito de tráfico de drogas como delito cometido por la criminalidad organizada que se analiza en estas páginas, es muy importante destacar que no se exige que se actúe con la finalidad de obtención directa o indirecta de un beneficio económico u otro beneficio material. Esta finalidad es esencial en el ámbito europeo e internacional para diferenciar la criminalidad organizada de fenómenos similares y, sin embargo, tampoco se contempla en los arts. 570 bis y ter del CP.

La ampliación del concepto de criminalidad organizada que se expresa en los elementos que la connotan, según lo esta- blecido en la legislación vigente, tiene así una de sus máximas expresiones en la tipificación autónoma del delito de pertenencia a un grupo criminal que tiene en cuenta otras agrupaciones que no reúnen los requisitos de estabilidad, estructuración o división de funciones que son el fundamento de la tipificación autóno- ma de estos delitos, siendo por ello objeto de críticas por no corresponder a la realidad criminológica de las organizaciones.criminales, por prescindir de los requisitos que la definen estruc- turalmente y por generar problemas de delimitación con los ac- tos preparatorios y con la codelincuencia referida a los distintos delitos cometidos en el ámbito de estas agrupaciones, además de ir mucho más allá de lo contemplado en la Decisión Marco 2008/84133 con respecto a la entidad de las sanciones.

Y no sólo constituye delito la pertenencia a un grupo cri- minal tal y como establece el art. 570 ter, sino que el grupo cri- minal se tiene en cuenta para sancionar más severamente el deli- to de tráfico de drogas a raíz de la modificación de la agravante del art.369.1.2a que desde el año 2010 supone la imposición de la pena superior en grado a la prevista en el delito de tráfico de drogas del art.378 cuando el culpable «participare en otras actividades organizadas o cuya ejecución se vea facilitada por la comisión del delito». Como es obvio, esas «otras actividades organizadas» en las que participa el culpable, eluden los requisi- tos de la «organización criminal» que define el art.570 bis, per- mitiendo la aplicación a la participación en «grupos criminales».  (Abogado delito organización criminal).

Además, la vocación expansiva de la agravante se extien- de también al papel que el culpable desempeña en tales activida- des organizadas, ya que al utilizar el término «participación» en vez de de «pertenencia», se facilita su aplicación a los simples casos de colaboración en tales actividades.

Se trata así de tener en cuenta todas las posibilidades de ejecución del delito que tengan que ver con la realización de actividades organizadas, y ya que el delito de tráfico de drogas agravado por pertenecer el culpable a una organización delic- tiva exige que tal organización se dedique al tráfico de drogas, esta otra disposición tiene en cuenta que el culpable participe en “otras” actividades organizadas, esto es, en actividades que podrían no tener que ver con el tráfico de drogas y que incluso podrían tener un carácter lícito, lo que no cabe duda que supone una ampliación que no se contemplaba anteriormente.  (Abogado delito organización criminal).

En conclusión, no es posible definir al grupo con base únicamente en la finalidad de quienes se conciertan, aunque apa- rentemente así parezca extraerse del tenor literal del art.570 ter, como afirma también la jurisprudencia que ha comenzado a apli- car esta disposición. El fundamento exclusivamente subjetivo en la definición del grupo criminal, ni se extrae del Preámbulo de la L0 5/2010 de 22 de junio, ni de la realidad criminológica que explica el funcionamiento de estos grupos que carecen de una estructura jerárquica clara y de un reparto de funciones definido entre sus miembros, pero que presentan una cierta estructuración y una vocación de permanencia, además de una cierta estabili- dad temporal. De hecho, el Preámbulo afirma que las penas de las organizaciones criminales son más graves con respecto a los grupos porque su estructura es «más compleja», dejando claro que se caracterizan por la presencia de una estructura aunque no alcance el nivel que se exige para conformar el concepto de organización criminal.

El significado de pertenencia a una organización criminal no tiene un contenido consolidado, al menos a nivel jurisprudencial. Podemos sostener que es- tamos ante un concepto compuesto a su vez por otros dos conceptos, por tanto, complejo. Primero, el concepto de organización criminal, que resulta más pacífico en la medida que el propio legislador realiza una interpretación auténtica señalando en el ar- tículo 570 bis CP su significado jurídico-penal. Segundo, un comportamiento personal de conexión con la organización criminal, que se entiende como «miembro, dirigente, fundador, integrante», quienes forman parte del pactum sceleris, es decir, del acuerdo de voluntades con finalidad criminal. Por consiguiente, se entiende que pertenecen a una organización criminal quienes con conciencia y voluntad forman parte de una es- tructura estable para realizar delitos. La nomenclatura más moderna prefiere el término «participación» en una organización criminal, pues el reproche no está en la conducta de integrarse en la misma, algo por otro lado de imposible probanza, sino por conduc- tas de «participación activa», en el entendido que la persona tiene una función dentro de la estructura criminal. Lo explicita claramente el artículo 2 de la Decisión Marco 2008/841/JAI relativa a la lucha contra la Delincuencia Organizada: «La conducta de toda persona que, de manera intencionada y a sabiendas de la finalidad y actividad ge- neral de la organización delictiva o de su intención de cometer los delitos en cuestión, participe activamente en las actividades ilícitas de la organización». (Abogado delito organización criminal).

Así, reiterada jurisprudencia ante hechos similares ha considerado la pertenencia a organización criminal (o grupo criminal, en su caso), teniendo en cuenta la cantidad de droga incautada, la utilización de buques en alta mar, las escuchas telefónicas que muestran la conexión de los imputados, los viajes que demuestran la coordinación. En este sentido, la Sentencia de la Audiencia Nacional n.o 70/2013, de 20 de diciembre (ARP/2013/1309), que condena a Joaquín como autor de un delito de tráfico de dro- gas y como autor de un delito de pertenencia a grupo criminal, por transportar a Es- paña 409,6 kg de cocaína en un velero desde las costas de Venezuela y Brasil. Cierto es que en este supuesto el Tribunal califica como grupo criminal al no comprobarse los requisitos extremos que requiere la organización criminal y que el 369 bis CP no contempla la agravante por pertenencia a grupo criminal, pero, en el caso en comento, no se discute la existencia de la organización criminal, sino la integración del recurrente en la misma. (Abogado delito organización criminal).

Ha de valorarse que no existe organización criminal sin integrantes en la misma y, por tanto, lo relevante es comprobar el grado de participación del sujeto en la orga- nización criminal. Es verdad que a Juan Manuel no se le incautó in franganti la droga, pero todas las pruebas aportadas, como los testimonios de los agentes, las escuchas telefónicas, el hecho de que se le encontrase en alta mar a punto de que se realice el trasvase de la droga, son todos indicios razonables capaces de desvirtuar la presun- ción de inocencia del recurrente, como sujeto que forma parte de una organización criminal destinada al tráfico de drogas, tal como lo ha considerado la sentencia casada de la Audiencia Nacional. Más aún cuando el propio TS reconoce que el recurrente dirigía en España una organización criminal. Lo que ha de valorarse, por tanto, son dos extremos interrelacionados: la existencia de una estructura (medios materiales y perso- nales) con capacidad de delinquir y que el imputado forme parte de dicha estructura, extremos plenamente acreditados en este caso. (Abogado delito organización criminal).

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